artículo

“HISTORIA, TORRIJISMO Y NUEVO PACTO SOCIAL”

por *Benjamín Colamarco Patiño

 

El mundo está viviendo un período pandémico de desconcierto, zarandeado por el temor y la incertidumbre… Hay preocupación y cierto desaliento.

 

Vivimos una situación inédita para nosotros. La complejidad y la vertiginosidad de los cambios, nos sorprenden y por momentos pareciera que nos desenfocamos de los objetivos superiores que deben marcar el devenir patrio.

Durante el período de la negociación de los Tratados Torrijos – Carter, hubo momentos de tensión, descocierto y frustraciones, pero con el liderazgo del General Torrijos, se pudo mantener el rumbo y enfrentar las dificultades, con trabajo y perseverancia.

La conducción política y la capacidad de organización desde la base, permitió alinear esfuerzos y construir acuerdos nacionales básicos que rindieron sus frutos, superando la adversidad, hasta llegar a aquel 7 de septiembre de 1977, que marcó el inicio del fin de la presencia colonial extranjera en nuestro suelo.

 

Hoy en una época distinta, en medio de una tragedia humanitaria global, con nuevos desafíos, nuestro Partido Revolucionario Democrático, debe jugar el papel que le corresponde en la coyuntura, debemos renovarnos y recuperar nuestro aliento, nuestro entusiasmo, como lo hacíamos en nuestros años de lucha y fervor patriótico.

 

No podemos olvidar para qué fuimos creados por Omar Torrijos y el Proceso Revolucionario, que un día lo hizo GRANDE y distribuidor de esperanzas (¡¡!!) No nacimos para hacer como los otros, sino para actuar de forma diferente (¡¡!!).

 

Sin lugar a dudas el PRD ha contribuido al crecimiento y desarrollo de este país, al cual colocó en la órbita del concierto de las naciones libres, independientes y soberanas.

 

Hoy, debemos recuperar los vínculos con la sociedad, con los trabajadores, con los profesionales, con los productores, con los campesinos, con las mujeres, con los jóvenes que fueron un día el corazón vivo del Partido (¡¡!!)

 

Tenemos un gran reto por delante… tenemos una travesía por el “desierto” como Moisés… El “desierto” desde aquella narración bíblica, ha sido siempre símbolo de un pasaje de purificación ante las dificultades, para volver a encontrarse uno mismo.

 

Para el bien del país y de la República, es vital que el Partido en el que habían confiado y confían aún cientos de miles de panameños y que ha sido ejemplo de un modo distinto de hacer política, entregado de lleno a las batallas por la soberanía y la dignidad, aprovechemos para reflexionar y emprender la travesía para replantear nuestra visión y poder resurgir con nuestros valores e ideología, para poder contribuir no solo a regenerar la Política, sino a hacer de nuevo soñar con ella a los jóvenes y a todo un pueblo sediento de esperanzas.

 

En la Política estamos atrasados, seguimos con los métodos del siglo XX, que fueron buenos en esa época, pero que no se compaginan con la realidad actual.

 

Omar Torrijos dijo que había que saber conjugar las luces altas, con las luces bajas, con esto hacía una explicación sencilla de la diferencia entre lo estratégico y lo táctico. Desde esa perspectiva, debemos saber hoy discernir entre los objetivos estratégicos y los tácticos, y no confundirnos.

 

Lo ESTRATÉGICO es Gobernar el país en función de lo que ha claramente indicado el Presidente Cortizo: “derribar la VI ta. frontera”, la de la pobreza y la desigualdad; ampliar las oportunidades  en pos de la justicia social y el crecimiento equitativo; con la educación, la innovación, la tecnología y la cultura como pivotes de la transformación de la realidad.

 

Lo táctico es la organización capilar de la sociedad, desde las comunidades, para enfrentar el covid-19, materializar el equilibrio entre la salud pública – lo social – la economía;  a la vez que se propician acuerdos y encuentros; innovar en las comunicaciones y salir adelante en unidad.

 

Al final, hay momentos para todo; lo estratégico es gobernar bien (Buen Gobierno), no podemos caer en el “tacticismo” de adelantar inoportunamente, los tiempos electorales.

 

Debemos entender y separar muy bien los momentos… Y el Partido debe ajustarse a ello.

 

El Torrijismo sobrevivirá conservando los principios, valores y objetivos de siempre, pero cambiando los instrumentos, la mentalidad y métodos de aplicación a una nueva realidad.

 

Debemos recuperar nuestro pulso modernizador, debemos dinamizar nuestro accionar desde las comunidades, construyendo poder desde la base.

 

Vamos a actualizar los logros sociales, tenemos que renovar el “contrato social”… Un Tratado que genere las bases de un ” Nuevo Panamá”, un orden nuevo, como se logró aquel histórico 7 de septiembre de 1977, con la firma de los Tratados Torrijos – Carter.

 

*El autor es economista, ex Ministro de Estado, ex Vicepresidente del PRD.

 

Panamá, 7 de septiembre de 2020

 

www.benjamincolamarco.com

“UN MUNDO DIFERENTE Y UN NUEVO PANAMÁ”

Ciertamente con la pandemia del Covid-19, el mundo se ha visto imbuido en una nueva dinámica de insospechados cambios de impacto global, en la salud de la gente, en la organización social, en el modo de vida, en los hábitos, en la forma en que trabajamos, en la economía.

Estos días, cambiarán nuestros días, y debemos prepararnos para nuevas realidades, más complejas y sorprendentes; no es tiempo de reproches y menos de autoflagelación, nunca haremos lo suficiente en medio de esta hecatombe que ha golpeado a la humanidad. Debemos reflexionar y entender que es necesario dar un salto cualitativo de lo egocéntrico, a lo socio-céntrico y a lo que algunos han dado en llamar la era “ecozoica”.

Insisto en la necesidad de repensarnos como sociedad, en rediseñar todo el aparato público, con una nueva “hegemonía cultural” que guíe en la construcción de un mundo mejor, una mejor sociedad, una sociedad ideal: materialmente más equitativa, socialmente más justa, políticamente más democrática y ambientalmente más sostenible.

El modelo económico también debe ser repensado, desde esa misma conceptualización, para lograr una mayor participación en los resultados del trabajo, la inversión y la tecnología. El papel del Estado será estratégico en el porvenir, y si hubiere que “rescatar” empresas, sería lo lógico y correcto, que dicha intervención se traduzca en participación accionaria pública correlacionada con el nivel de aporte estatal hasta un determinado tope.

En fin, regresaremos a una economía mixta o multisectorial, con nuevos métodos de gestión y participación, en la que el crecimiento económico sea producto del esfuerzo colectivo, de una nueva educación, de la innovación y el desarrollo tecnológico, que vaya acompañado del mejoramiento de las condiciones y calidad de vida de las grandes mayorías nacionales.

En la crisis nace la inventiva, es tiempo de apelar a toda nuestra capacidad creativa, y vislumbrar las posibilidades civilizatorias en un distinto contexto. La educación y la cultura, la investigación y la innovación, el análisis prospectivo y la planificación desde una nueva dimensión del desarrollo tras la pandemia, deben permitir definir sectores prioritarios para la recuperación, fortaleciendo los servicios de salud, el acceso a la educación con calidad, la tecnología y la producción agropecuaria.

Caminemos en pos de la justicia social, pasar de la centralidad del mercado, a la centralidad del ser humano, para un orden nuevo en el “Nuevo Panamá”.

Abril del año 2020

Benjamín Colamarco Patiño

www.benjamincolamarco.com

“LA OFICINA DE GOBIERNO”

*Por  Benjamín Colamarco Patiño

En esta época, signada por la complejidad y cambios veloces, no es fácil juntar mayorías importantes. El mundo y Panamá no escapa a ello, avanza en la fragmentación de las mayorías. Pienso que tiene que ver un poco con el desencanto con la Política, desdibujada por la “politiquería”, otro por un sistema político muchas veces incapaz de dar respuesta a los problemas de la sociedad del siglo XXI, y otro poco porque las sociedades son más complejas, fluidas, desestructuradas, más segmentadas en sus demandas y aspiraciones.

En este escenario asistimos en ocasiones al surgimiento de liderazgos “mesiánicos”, mediante los cuales las sociedades muestran su descontento apoyándolos. Sin embargo, en muchos casos y luego de períodos breves, en general sus magros logros de gobierno vuelven a defraudar a la ciudadanía.

Los resultados de las elecciones en Panamá no nos deben sorprender. Asistimos a la irrupción en nuestro sistema político de candidaturas que por la Libre Postulación recibieron un importante apoyo de la ciudadanía. Por otro lado, los electores otorgaron un voto de confianza a Laurentino Cortizo y a la alianza “Uniendo Fuerzas”, que se ve reflejada en una mayoría en la Asamblea de Diputados.

Debemos asumir el desafío de nuestra época y estar a la altura de lo que necesita nuestro país, lo que nos pide una sociedad heterogénea y con demandas múltiples.

Desde el PRD como partido de gobierno, que tiene una vocación transformadora, debemos ser conscientes que la tarea no terminó con la elección. El camino recién empieza; debemos asumir el desafío de alcanzar los resultados por los que nuestros compatriotas nos eligieron, entendiendo que somos interlocutores de una población expectante, que tenemos un proyecto claro pero que debemos llevarlo adelante con inteligencia y buscando los consensos necesarios para poder hacerlo realidad.

El desafío es exigente. Necesitamos: dirigentes preparados y entrenados; herramientas eficientes y potentes; procesos más inteligentes para: diseñar, implementar y evaluar las políticas públicas. Necesitamos escuchar a los ciudadanos, poder entenderlos y trabajar junto a ellos en el diseño de las respuestas a sus problemas.

Los avances tecnológicos de las últimas décadas han impactado en múltiples aspectos de nuestra sociedad. Panamá desde el 2005, transitó años de crecimiento económico y mejora de algunos indicadores sociales.  Sin embargo, se mantuvieron indeseables niveles de desigualdad y exclusión.  Viejos problemas sociales (desempleo, acceso a la salud, acceso a la educación, pobreza, inseguridad, etc.) siguen sin respuesta para partes de la población.

Necesitamos diseñar una  Oficina de Gobierno (OG) que acompañe y apoye al presidente Cortizo en el desafío de dar las respuestas que nuestra sociedad se merece sin distinción de banderías.

El diseño de la oficina de gobierno juega un rol relevante para sostener el rumbo estratégico de gobierno definido por el presidente. La evaluación permanente de las metas comprometidas, el análisis de la percepción de la sociedad sobre la resolución de sus problemas, son algunas de las tareas relevantes para ajustar la marcha del gobierno en función de los cambios en el entorno y las percepciones sociales. No se trata de seguir a la opinión pública, se trata de entenderla e incorporarla ordenadamente al análisis de las decisiones de gobierno.

Cuatro (4) desafíos a los que debe responder la oficina de gobierno:

  1. Información: se refiere a la explosión inédita de las tecnologías de la Información y comunicación (TICs) que impactan en el crecimiento exponencial de la información disponible para la toma de decisión. Esa explosión de la información entra en tensión con la escasez de tiempo y capacidad para procesarla. Esto demanda incorporar herramientas y metodologías que permitan procesar los crecientes niveles de información para la toma de decisiones en tiempos cada vez más escaso.
  2. Comunicación: En los últimos años estamos asistiendo a un cambio radical, los medios masivos de comunicación compiten ahora con múltiples medios disponibles gracias a internet. Hoy múltiples actores tienen la capacidad de emitir mensajes y producir contenidos. El mensaje deja de ser unidireccional, tenemos múltiples emisores y múltiples receptores con capacidad de responder. La comunicación de gobierno se complejiza y demanda nuevas capacidades para abordarla de manera efectiva, tanto al exterior como al interior de las organizaciones públicas.
  3. Planificación: En este contexto, la planificación normativa y tradicional, debe dejar paso a metodologías participativas, ágiles y situacionales de planificación que incorporen la mirada del otro y permitan ajustar el plan en la acción. Es preciso contar con modelos conceptuales que permitan abordar procesos conflictivos, creativos y dominados por la incertidumbre.
  4. Liderazgo: Nuevas formas de liderazgo para lograr consensos e inspirar a la gente para lograr su participación creativa. Se requiere promover las aspiraciones y capacidades individuales y colectivas hacia una visión compartida. Implica capacitar a sus equipos para cambiar el pensamiento lineal y reduccionista en el pensamiento sistémico y complejo que permita entender el juego social. Evitar el ensimismamiento y adquirir una perspectiva amplia, abierta y contextual, fomentando la experimentación y el riesgo controlado.

En este orden de ideas, la Oficina de Gobierno tiene la responsabilidad de brindar apoyo al presidente en los siguientes objetivos:

  • Monitorear la direccionalidad estratégica al proyecto de Gobierno.
  • Orientar la asignación de recursos en función de las prioridades del Plan.
  • Traccionar al aparato público en función de los objetivos del plan de gobierno.
  • Evaluar el cumplimiento de las metas de gestión.
  • Analizar el entorno (tendencias, sectores, actores clave, expectativas y demandas sociales).

Asistimos a muchos gobiernos de la región que empiezan con fuerza su mandato y rápidamente van perdiendo su capital político por falta de resultados ante la incapacidad de enfrentar un entorno de complejidad.

El General Torrijos señalaba la necesidad de “conjugar” luces cortas y luces largas para iluminar el camino. Hoy no es suficiente, gobernar demanda una visión de 360°. Ese es el desafío para una oficina de gobierno en el siglo XXI y esta es nuestra propuesta.

Panamá, 11 de mayo de 2019

*el autor es Economista, Ex Ministro de Estado y Ex Vicepresidente del PRD