historia

“La Segunda Internacional y el 1 de mayo”

Durante los debates de la Segunda Internacional, celebrada en París en julio de 1889, los Socialdemócratas, Socialistas y Laboristas, unidos en procura de objetivos comunes, a partir de la tesis de que la cuestión social era absolutamente inseparable de la política, y su solución estaba determinada y solamente sería posible en un Estado Democrático, en que la libertad política y la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores eran condiciones básicas para lograr avance y mejoramiento social, dadas las paupérrimas circunstancias de esa época, analizaron la situación por la que atravesaba la clase obrera y los antecedentes de huelgas de trabajadores en varios países.

Luego de profundas deliberaciones, aprobaron declarar el 1 de mayo como “día internacional de los Trabajadores en el Mundo”, en homenaje a los Mártires Trabajadores de Chicago y la lucha emprendida para lograr mejores condiciones en el trabajo y jornadas laborales de 8 horas.

Los Perredeistas en Panamá, miembros de la Internacional desde 1980, deberíamos ser consecuentes herederos de nuestros antecesores ideológicos miembros de la Segunda Internacional, socialistas reformistas y moderados, capaces de construir plataformas políticas amplias, conscientes de que la dialéctica expande horizontes y de que nuestro enfoque hoy debe partir del objetivo básico de crear un ambiente que, mejorando las potencialidades y capacidades de la producción en los sectores: agrícola, agro-industrial; industrial; del cooperativismo; de los servicios; del comercio; del transporte, etc.,  se instaure también una estructura propicia para que los seres humanos disfruten de una vida prolongada, saludable, digna, productiva, creativa, recreativa, elevando a la vez los niveles culturales, ampliando las oportunidades para las personas, quienes así mismo han de ser los mayores protagonistas y beneficiarios del desarrollo.

1 de mayo de 2016

Benjamín Colamarco Patiño

“LA FUNCIÓN HISTÓRICA DE PANAMÁ Y EL CANAL INTEROCEÁNICO”

Desde la época precolombina la privilegiada posición geográfica del istmo de Panamá, ha sido factor primordial en la determinación de nuestra función histórica, que es el “transitismo”. En tiempos inmemoriales, los pueblos originarios del Continente, cruzaban el istmo en distintas direcciones.

Luego de la llegada de Cristóbal Colón y el encuentro con los españoles durante la colonia, con el puerto de “Nombre de Dios” y posteriormente con las ferias de Portobelo, se desarrolla el eje del traslado de bienes y riquezas desde el “Nuevo Continente” hacia Europa.

A mediados del siglo XIX, durante la “fiebre del oro” en el oeste de los Estados Unidos, se construye a través del istmo el primer ferrocarril interoceánico del mundo, que permitió el tránsito de productos y personas desde la costa este, a la oeste de Norteamérica.

Los franceses intentaron unir los océanos por esta ruta sin lograrlo. Ya para el año 1889, la malaria o paludismo transmitido por el mosquito del género “Anopheles” y la mala gestión de los recursos, dieron cuenta del proyecto y también de la reputación del Ingeniero Ferdinand De Lesseps.

No obstante, tras un largo proceso político y una cruenta guerra civil, Panamá alcanza la separación de Colombia el 3 de noviembre de 1903, y un año más tarde, los Estados Unidos inician la construcción de la vía interoceánica descartando la ruta por Nicaragua y haciendo confluir al istmo miles de trabajadores de las Antillas y de todas partes del mundo, con cuya fuerza laboral, sumada al esfuerzo de los trabajadores panameños, culminan en agosto de 1914, el Canal de Panamá, potenciando de esta manera, en conjunto con el ferrocarril transistmico, el usufructo de nuestra privilegiada ubicación en el orbe.

Este logro inmenso del ingenio humano, trajo sus propias contradicciones e injusticias, reflejadas en la existencia de un “enclave colonial” en el corazón del territorio panameño, que se denominó “Canal Zone”, el cual impidió el ejercicio pleno de la soberanía nacional y el aprovechamiento por la Nación que abrió sus entrañas para tan monumental obra, del principal recurso natural del istmo: su posición geográfica.

La comprensión constructiva de las interacciones y contradicciones y su incidencia en la velocidad de marcha y la orientación de un proceso de transformaciones en su conjunto, desde una posición asertiva en un modelo de relación asimétrica entre Panamá y Estados Unidos, permitió que se fuera entendiendo el tipo de país que se debía construir o rediseñar considerando también nuestra función histórica.

Años de lucha, concienciación y dignidad expresadas de diversas maneras por distintas generaciones de panameños, reivindicaron la justicia de la causa de la soberanía. Este “alpinismo generacional” alcanzó la cima cuando el 7 de septiembre de 1977 se firman los Tratados Torrijos/Carter, que establecen los términos para la desaparición del enclave colonial y la reversión a Panamá del Canal, el ferrocarril, los puertos, las tierras y el espacio aéreo, conculcados hasta ese entonces por los Estados Unidos.

Se estructura así una nueva relación entre Estados como resultado de un acuerdo civilizado y se produce una transformación de la vieja economía en Panamá, en la que la actividad de tránsito se desarrollaba al margen de la realidad nacional, ya que operaba al interior de un “enclave” que formaba parte de un sistema administrado en función de los intereses exclusivos de los Estados Unidos.  Esto da paso a lo que algunos llamamos la nueva economía panameña, en la que el tránsito y los instrumentos que potencian nuestra posición geográfica como principal recurso natural, forman parte, ahora sí, de la economía interna y se diversifica en su contenido como en sus rutas.

En octubre de 2006, los panameños damos otro gran paso en la correcta dirección histórica y mediante un referéndum nacional, se aprueba la ampliación del Canal a través de un tercer juego de esclusas, cuyas obras iniciaron en el año 2007 y deben ser concluidas en pocas semanas a partir de esta publicación, para ser inaugurado el tránsito de las naves en junio de 2016, produciendo un impacto positivo tanto en las finanzas nacionales, como en la economía del transporte marítimo mundial.

Es la función histórica de Panamá: el “transitismo”, del que sería ilógico divorciarnos, el que debemos aprovechar en esta coyuntura propiciatoria, para fortalecer la plataforma de servicios globales, cada vez más complejos, pero que encuentran en el istmo el concurso de la creatividad, la capacidad de adaptación, la innovación y ajuste de quienes aquí habitan.

En fin, no perdamos de vista, con optimismo, que tenemos un canal de esperanzas que se abre para transitar hacia una economía articulada a la complejidad global, que requiere una educación para una sociedad distinta a la que teníamos hasta 1977. Una sociedad que debe evolucionar y descifrar oportunidades y amenazas, en un proceso de transición que precisa encontrarnos preparados para transformar la realidad y mejorar la calidad y condiciones de vida del conjunto de la sociedad, con polos de desarrollo que se articulan geográficamente en el territorio para la creación de oportunidades y de bienestar.

Panamá, 20 de abril de 2016

*Benjamín Colamarco Patiño es economista y Ex Ministro de Estado (2004 – 2009).

La ONU Condena al Gobierno de G. W. Bush por Invasión a Panamá

Los hechos de la terrible e injusta INVASIÓN del ejército de los EEUU a Panamá (20 de diciembre de 1989), no pueden ser analizados sin considerar el contexto histórico en que se dieron, marcado por la “Guerra Fría”, las tensiones y correlaciones de fuerza este – oeste; la “Perestroika” en la URSS; las luchas por la Liberación Nacional en Centroamérica; las gestiones del Grupo de Contadora; el programa ejecutado por el Pentágono y la CIA de intervención en la región; los intereses hegemónicos y geoestratégicos de las súper potencias de la época; la caída del muro de Berlín; el calendario descolonizador contenido en los Tratados Torrijos – Carter, etc.

El día 29 de diciembre de 1989, nueve días después de la genocida invasión extranjera a Panamá, la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en su cuadragésimo cuarto período de sesiones, aprueba la Resolución 44/240 “Efectos sobre la situación en Centroamérica de la intervención militar de los Estados Unidos de América en Panamá”, que emite concepto condenatorio contra el Gobierno del Sr. Bush (La Resolución de la ONU aquí citada, puede ser vista en los archivos de la organización).

Como podrán observar, en su parte resolutiva señala:

“Expresando su profunda preocupación por las graves consecuencias que la intervención armada de los Estados Unidos de América en Panamá pudiera tener para la paz y seguridad en la región centroamericana:

  1. DEPLORA profundamente la intervención en Panamá de las fuerzas armadas de los Estados Unidos de América, que constituye una FLAGRANTE VIOLACIÓN DEL DERECHO INTERNACIONAL Y DE LA INDEPENDENCIA, SOBERANÍA E INTEGRIDAD TERRITORIAL DE LOS ESTADOS.
  2. Exige el cese inmediato de la intervención y la retirada de Panamá de las fuerzas armadas INVASORAS de los Estados Unidos.
  3. Exige también el pleno respeto y la fiel observancia de la letra y el espíritu de los Tratados TORRIJOS – CARTER.
  4. Exhorta a todos los Estados a que apoyen y respeten la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Panamá.
  5. Pide al Secretario General que observe los acontecimientos en Panamá e informe a la Asamblea General dentro de las veinticuatro horas de aprobada la presente Resolución”.

88a. sesión plenaria 29 de diciembre de 1989

Copia oficial de la Resolución 44/240 de 29 de diciembre de 1989, la pueden encontrar en el sitio web de la ONU.